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Editorial

LEYENDAS URBANAS


Se trata de un tema muy interesante...el de las leyendas urbanas...

Sin saber cómo ni porqué, alguien, un buen día, nos habla de que ha oído que alguien decía que algo extraño, inverosímil, inquietante y difícil de creer pero a su vez demasiado intenso para olvidar le habia ocurrido...

¿será verdad? ¿o no dejará de ser algo que nunca sabremos si sucedió? ¿o no...? ¿pura imaginación...? ¿qué hay de verdad o de mentira... De invento o realidad...?

La leyenda empieza en una noche-madrugada, en una carretera comarcal, desierta, intransitada... Allí suceden los hechos que a continuación relato...

Se trata de un vehículo conducido por una mujer acompañada por su hermana y un hijo adolescente y transita por una carretera que comunica una pequeña ciudad de la provincia de barcelona llamada navás y la siguiente ciudad, balsareny, en dirección barcelona capital. Es noche cerrada, casi madrugada y algo de niebla obliga a prestar mucha atención a la conducción...

De pronto un escalofrío recorre los cuerpos de los ocupantes de dicho vehículo, obligándoles a suspender una animada charla que les hace más ameno el largo viaje. Podría decirse que una ráfaga de viento gélido ha atravesado el coche, sin tener ninguna de sus ventanillas abiertas ya que es invierno y la temperatura a esas horas es muy baja, por lo que a su vez la calefacción interior del coche esta muy alta...

Una figura femenina aparece de pronto, de frente, sin dar tiempo a frenar aún a pesar de que la velocidad es mínima por la niebla... Ningún impacto hace pensar que puedan haber atropellado a esa persona aparecida... Nada...

Antes de parar, miran hacia atrás intentando averiguar lo que pudiera haber ocurrido...

Detrás, al girar la cabeza, los pasajeros del coche, un seat fura rojo, ven a una muchacha joven en medio de la noche, saludando con la mano, sonriendo e invitándoles a reanudar la marcha …

Unos dos kms. Más tarde, la misma chica o alguien muy parecido, les hace señales para que paren, cosa que empieza a extrañar a los pasajeros que aminoran la marcha hasta quedar a la altura de la persona: una joven, vestida con un atuendo muy ligero, veraniego a pesar del intenso frío, casi se diría que se trata un camisón o un vestido casi playero... Pero, sigamos con el relato.

La chica se dirige a ellos, comentando que tiene que llegar al siguiente pueblo con urgencia, por un tema familiar de extrema gravedad... Su hijo de corta edad se encuentra enfermo y necesita llegar hasta a él a la mayor brevedad...

Les suplica, no sin angustia, compartir con ellos el viaje ya que les pilla de camino la población a la que se dirige. Sus modales son pausados, aunque algo misteriosos.

Nada hace presagiar que la circunstancia difiera de una autoestopista con afán de llegar lo antes posible a su destino...

Ya acomodada en el asiento trasero del coche, empieza una conversación más o menos distendida y comenta que sería prudente aminorar un poco la velocidad (parece conocer muy bien ese trayecto), ya que se acercan a una curva muy peligrosa donde se han producido varios accidentes algunos de ellos mortales.

Casi de inmediato llegan a dicho tramo de la carretera, pasan la curva con toda prudencia y unos 100 metros más allá, la chica comenta que ha llegado a su destino: debe coger un camino rural para llegar a casa de sus padres... Da las gracias amablemente , se apea del coche y sigue aparentemente su camino, no sin antes saludarles y desearles buen viaje.

Hasta aquí, nada tendría de extraño, nada se saldría de la normalidad de una circunstancia que podría y puede que se repita cientos, quizás miles de veces todos los días, en todo el mundo...

Lo especial del caso, lo realmente extraño del acontecimiento, es que algunos meses después, al hacer el mismo recorrido de aquella noche, en una estación del año completamente diferente, primavera y a pleno día, justo donde apareció la muchacha del camisón y a un lado de la carretera, descubrieron una cruz ya gastada por los años, con una inscripción, una fecha y una foto, ya también deteriorada por el tiempo. Identificaba a la chica de aquella noche, que al parecer falleció víctima de un accidente, al salirse su vehículo de la curva, seguramente por la alta velocidad a la que conducía, en compañía de su hijo, un bebé de pocos meses...

Sorprendente y escalofriante el relato. Podríamos pensar que es una de tantas leyendas que corren de boca en boca sin saber su procedencia, como empezaron y cuál sería su final...

Así sería, si la persona que conducía ese vehículo, acompañada de una hermana y un muchacho adolescente (mi hijo), no hubiera sido yo misma.

No me lo contaron... Lo viví. Y aún siento un fuerte escalofrío por mi cuerpo cuando recuerdo a la muchacha y escucho su voz ,contándonos que debía correr en busca de su pequeño niño enfermo de gravedad, cuando dándonos las gracias, abandonó el vehiculo que yo misma conducía, salvándonos posiblemente de una... Quizás, muerte por accidente, en esa misma curva donde ella y su bebe perdieron la vida... ¡¡¡hacía más de 20 años!!!

¿leyenda? A mi entender no lo es... Fue verdad, yo lo viví. Y doy las gracias al universo por recibir ayuda de los entes que ya han cambiado de dimensión y nos advierten de los peligros que nos acechan...

¡¡la vida más allá de la vida existe!!

¿o no...??

 

Firma Aramis

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