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Editorial

EL GAFE


Al parecer, una de las supersticiones más antiguas de todos los tiempos son las llamadas personas "gafes".

Según mi opinión, no se trata de ninguna superstición; bien al contrario, son una realidad aún en nuestros días ya que a lo largo de toda mi existencia he podido conocer e interactuar con algunas de estas personas que atraen la mala suerte.

Estudiando y analizando su carácter he llegado a la conclusión de que lo que atraen es, más bien, energía negativa y lo hacen por los siguientes motivos:

Suelen ser personas, independientemente de su cultura o condición social, de poca o ninguna personalidad, poseedores de diversos complejos, entre ellos el de inferioridad. Siempre son de carácter pesimista, sumergidos en una vida oscura y mediocre, pobres de espíritu por naturaleza y casi siempre déspotas, envidiosos de la suerte ajena y grandes hipócritas.

Como ya he dicho anteriormente, desarrollan y adquieren una energía negativa importante y eso les hace acreedores del calificativo de gafes.

Hasta aquí tendría la importancia que queremos darles, pero lo que hace que la condición de gafe sea detestable, es que estos seres reparten también esa mala energía, esa mala suerte, a su alrededor, afectando de una manera importante a los personas que les rodean: familiares, amistades, vecinos, compañeros de trabajo, etc.

Normalmente, el gafe es conocedor de su condición, aunque no llega a divulgarla jamás, ya que a pesar de tratarse de una mal llamada superstición (cosa de la que discrepo seriamente), el gafe no lo hace por no sentirse sólo y aislado, disfrutando algunas veces de ese reparto constante de desgracias, que le descarga un poco de las propias aunque no en su totalidad, ya que la atracción de negatividad es constante, por lo que la rueda continúa, absorbiendo y regalando toda suerte de desventuras.

El gafe atrae desgracias a su alrededor y también para sí mismo. Pero también las proporciona en su entorno, por lo que si pusieramos en una balanza pasado y presente del gafe, podríamos observar que nada positivo ni ninguna suerte de fortuna le acompaña, más bien al contrario: cualquier circunstancia que pueda acaecer en su vida, por más agradable o positiva que sea, al final muta en negatividad y repercute negativamente en él.

He conocido y de hecho conozco a algunos sujetos poseedores de este ¿don?. Se trata de algunas (no muchas, por fortuna), muy conocidas y muy populares...

También a personas anónimas de las que lógicamente no divulgaré sus nombres jamás.

Según el Diccionario de la Real Academia Española, "gafe" es sinónimo de cenizo, maléfico y aguafiestas... Según mi opinión es mucho más que eso...

El gafe puede ocasionar desgracias incluso en la distancia sólo con mencionar su nombre o visualizar su fotografía; al surgir en una charla o conversación, atrae mala suerte o maleficios, ruina económica o problemas de salud.

El miedo al gafe no sólo afecta a la cultura del pueblo, si no que incluso la gente inteligente y muy culta es muy cauta al mencionar a la persona poseedora del título de malefico o agorero.

Alguno de los que he conocido y he intentado ayudar rompiendo el maleficio ha terminado por suicidarse, siendo esto la única manera de terminar con el hechizo, al sentirse marginado y demonizado por tal circunstancia.

Lo único que puedo y quiero desearles a mis lectores es que nunca se crucen con uno de ellos.

¡¡¡Suerte!!!

 

Firma Aramis

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